jueves, 26 de noviembre de 2009

Una vuelta dura

Ha pasado ya casi dos meses desde que estoy en España. Lo primero que quiero hacer es pedir disculpas, porque llevo sin escribir la tira de tiempo, pero ha sido por causas justificadas.

Una es que en casa no tengo Internet, y la otra es que tengo trabajo (gracias a Dios) y no tengo tiempo pa ná. He vuelto a llevar una vida "europea", con horario, madrugones, trasnochar, viajar, metro, cercanías, buses...(sí, voy a crear un grupo en facebook de "yo también me paso la mitad de mi vida en transporte público") Es pesado, pero reconozco que me gusta. Me gusta estar en una ciudad grande, y tener que hacer malabarismos para poder tener un poco de tiempo libre. Me gusta vivir en Madrid, porque te ofrece muchas cosas, y sobre todo, que hay mucha gente conocida viviendo aquí, y por fin puedo quedar con ellos.

Con esto no digo que la vida que llevaba en República Dominicana no me gustara. Eso sería estúpido, porque a todos nos gusta el clima cálido, y más ahora, cuando este frío se nos cuela hasta los huesos, nos gustan las playitas, el ron, jeje... Y de echo, lo añoro. Echo de menos al checheno, sus chorradas, partirme la caja mientras montábamos "El Callejón". También me encantaría poder ir a surfear, no tener los pinreles congelados todo el día, me ponga el calzado que me ponga, pero bueno, la vida es así, y ahora toca estar aquí, aunque no sé por cuánto tiempo.

Ahora llegan las Navidades y es tiempo de desestres, aunque con tanto viajecito p´aquí y p´allá no sé yo cómo voy a acabar. A todos, Felices Fiestas.


http://www.youtube.com/watch?v=_T_H0DJ9-t0
Os dejo este enlace con la canción de Teh killers para las Navidades de este año

martes, 17 de noviembre de 2009

No es un adiós, es un hasta luego

En primer plano Patrick con mis gafas. Allá, Armando. El menda haciendo la foto. Eramos El Callejón.

El texto que voy a poner a continuación es lo último que escribí para El Callejón, el periódico para el que estuve trabajando en República Dominicana (ah, sí, por si alguno no se había enterado, he vuelto a España. Llegué el día 11). Puede sonar ñoño, bujarril o cursi, pero no, no es así. Es sin más, una despedida. Aquí dejo el texto.


Muy a mi pesar dejo el sitio que llevo ocupando dos meses. Muchos no me conocen ni lo harán. Otros sí, y bastante, y me alegro.

Llegué a Las Terrenas para iniciar una aventura que esperé que fuera muchos más larga, pero por diversas causas se ha tenido que acortar. Aún así, en este tiempo que desempeñado mi trabajo en El Callejón he podido conocer muchas cosas de este país, de este pueblo, de sus costumbres y sobre todo a su gente.
El hacer mi trabajo aquí, que ha consistido en redactar artículos o noticias de interés para los terreneros y hacer la encuesta de la primera página de éste periódico, he podido ponerme más en contacto con la gente y conocer la realidad más cercana.

Al principio me impactaron mucho las diferencias que existen respecto a mi país. Me chocaron muchas cosas. Algunas me preocuparon, otras me dejaron intranquilo. Poco a poco vas comprendiendo la forma de vivir de aquí y empiezas a entender el porqué de muchas cosas, pero otras no tienen sentido, y notas la necesidad de hacer algo. Buscas remediarlo, mejorarlo, pero eso supone ir descubriendo una cadena de cosas que están mal y que habría que solucionar antes. Los problemas pequeños requieren una solución de otro mayor y así sucesivamente. Las soluciones deben partir de arriba, de los síndicos y mandatarios, pero deben transmitirlas al resto del pueblo, y deben procurar que se hagan efectivas.

Pese a esto, también me llevo cosas muy gratas de aquí. La alegría de la gente, los paisajes del país, sus playas, sus comidas, sus bailes, la oportunidad de conocer otro país, otra cultura, y demás cosas, que para muchos pueden resultar tonterías, como el calor y el disfrutar de la playa en invierno...

Doy las gracias por este tiempo aquí, por la gente que he conocido, por lo que he aprendido y por los que me han enseñado, por los que me han ayudado con lo que sea, por el trabajo que he hecho y me ha enriquecido mucho. Gracias a todos, a los que me han conocido y a los que no. Ya sé dónde está este maravilloso pueblo y no creo que pueda olvidarme, y tendré que venir de vez en cuando. Para cuando esto se haga público ya llevaré unos días lejos, en mi país, empezando una nueva etapa, pero llevando conmigo todo lo que he ganado en Las Terrenas.

Gonzalo Ucha "Pipita"

Vale, después de leer el texto sí que puede quedar un poco raro, pero hay que entender que se iba a publicar y lo iban a leer los lugareños. Había que ponerlo todo muy mono, aunque no digo que muchas cosas que pongo no sean verdad. Sí lo son, aunque con matices.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Surf at RD

Aquí una de las mejores vistas que hay de este surfista, jeje.


Hace mucho tiempo que no escribía aquí. Por distintas razones y excusas que uno encuentra no escribía, y me sentía mal. Me sentía mal por vosotros y por mí, porque ni yo contaba ni vosotros sabíais. Así que, casi un mes después de mi última entrada quiero poner algunas letras.

Desde que llegué he ido unas 6 veces a hacer surf. Sí, ese deporte tan molón y que queda muy bien decir que haces surf porque mola ese rollo hippie-comeflores y más si eres de Sanse, jeje. Pues eso, que me lancé a probar esto que me llamaba tanto la atención como el snowboard.
Mis incursiones han sido todas menos una en Playa Bonita, que tiene unas olas perfectas para empezar. Con un longboard 7´2 me metí a ver si pillaba una ola y a ver si conseguía levantarme, cosa que no resultó difícil, por lo menos para mí (claro, con estas espaldas que tengo, jeje). Lo que más cuesta al principio con una tabla tan grande, es entrar al mar, porque no se puede hacer el patito (cuando te hundes con la tabla y pasas por debajo de la ola), así que mantienes una pelea por pasar la barrera de las olas. Yo cuando llegué me quedé reventao, tanto que necesité unos minutos para recomponerme ahí sentao en la tabla, como hacen en las pelis y reportajes y que queda muy cool, jajaja.

Total, que pillé mi primera ola y me levanté. Fue un subidón. Dices "coño, como mola esto" y es una sensación increíble. Pero eso es sólo el principio. Luego vienen cosas mejores. Fui otros días a mi bola, sin clases e intentando hacer las cosas que veía. Así, un día consigo hacer un giro, otro día logro correrme la ola y otro me marco dos giros en la misma ola.

Desde el sábado pasado ha llegado una corriente marina que ha traído muy buenas olas. Así que un día, hablando con Patrick, mi compañero el chileno, me dice que si voy con él a Cosón, que es la playa pro de la zona. A mí, en el momento, se me pusieron un poco de corbatilla, y le dije que viniera un día conmigo a la Bonita para que viera cómo iba y ver si podría intentarlo en Cosón (a todo esto, yo llevaba 4 veces o así que había ido a surfear, no más).

Aceptó la propuesta y quedamos el jueves para ir a la Bonita. Allí ya se empezaba a notar la corriente que traería grandes olas a la zona. Estuvimos un par de horas donde mejoré mi forma de remar (siempre con la cabeza muy levantada), a esperar el momento adecuado y a no anticiparme a "pararme" en la tabla. Así, con esta preparación de Patrick yo dije que iba a Cosón.
El domingo fuimos para allá, pero los otros principiantes con los que iba se achantaron y como yo no llevaba leash (la "cuerda" que enganchas al tobillo y a la tabla para que no se vaya a Cuenca con las olas) pues tampoco me metí. Pero al día siguiente fui yo sólo como rookie, pero con Patrick a mi lado.

Las olas eran grandes y con mucha fuerza, tanto que para pasar la barrera de olas lo tuve que hacer nadando arrastrando la tabla, porque si no era imposible. Me llevé más de un revolcón, pero logré llegar a la zona de "voy a pillar una ola que lo voy a flipar". Me tomé mis minutos para descansar y Patrick me daba indicaciones para que cuando pudiera pillara una ola de verdad. Así hice. Esperé.

De pronto la vi. Era esa. Tenía que cogerla. Giré sentado sobre la tabla. Me tumbé de espaldas a ella. Empecé a remar con fuerzas. Noté que ya me llevaba. Tranquilo, levántate. Salto, pie derecho delante. La ola me lleva rápido pero se me une con otra, pequeño botecito, pero hago un giro a la derecha y pillo la nueva ola que me coge a gran velocidad y me la corro hasta la orilla a toda leche. Es una sensación increíble. No se puede describir bien, pero cuando pillas una ola de verdad por primera vez, es... buff, un cúmulo de cosas. Viento en la cara, la ola que te lleva, el equilibrio, adrenalina...todo.

Para mi fue algo grande y que me dejó con una sonrisa en la boca para todo el día, que hoy ha seguido, y más con el mensaje de apoyo de Patrick: "Graaande pipita!!!". Gracias. Espero seguir con este deporte que me ha enganchado muuucho.

viernes, 16 de octubre de 2009

El partido

Llevo ya casi un mes en Las Terrenas. He conocido partes del pueblo. No es muy grande. Un par de calles principales, una de subida y otra de bajada, y luego otras secundarias que dan a las principales. Por allí se va a Playa Bonita y por allá al pueblo de pescadores. Ya tengo casi todo el mapa. También he conocido a distintas personas. Gente de Europa, gente autóctona y gente de otras partes del mundo. Sí, es así de simple. Con tres distinciones he metido al mundo entero. Pues con todo esto se jugó un partido de fútbol.

Patrick Shaw (a que tiene nombre artístico 100%, quizá porque me suena a Sidney Shaw, de la película Rockanrolla), o el checheno, es un chileno del curro, que lleva meses montando partidos contra un grupo de haitianos. El pasado martes me invitó. No sin antes darme un aviso: "Pipita, estos juegan duro, así que... atento". Total, que Mr. Shaw me recojió con la moto a eso de las 17.00 y nos fuimos para el campo.

Yo, mal acostumbrado que vengo de Pamplona, con campos de césped artificial e incluso de tierra, o más aún, llanos y sin desniveles; llegué y me llevé un pequeño chasco. Sí, no era llano, pero eh!, había cesped y tierra (2 en 1, toooma). Las lineas de fuera estaban delimitadas por... cuando empieza la jungla, es fuera.

Hicimos los equipos. Haitianos VS resto del mundo (el checheno, un mejicano, un francés, un belga, un italiano, un par de autóctonos de la zona y el menda lerenda, Pipita para algunos desde que Patrick me llama así, no por mi juego -que también- sino por mi nombre). Nosotros sin polocher (camisetas para el común de los mortales) y ellos no, aunque daba igual, sería multicolor contra los "all blacks".

Fue un "7 pá 7". Yo me puse en mi posición de siempre, lateral, y comenzó el partido. Ya podías correr, irte de uno, hacer un pase, triangular... que cuando llegabas a chutar, el tío del que te habías ido en tu campo, aparecía ahora en el suyo con una pata extremadamente larga para impedir que tiraras. Así todo el rato. Una condición física muy sobraá. Pero esto se veía superado en cuanto nuestro equipo empezaba a tocar un poco, porque se bloqueaban y empezaban a discutir entre ellos, gritando cosas que yo no entendía, pero me partía de la risa.
Empezaron marcando ellos y se desató la euforia entre sus seguidores. Al poco empatamos. Forcejeos, patadas, algún codo suelto, y cómo no, yo respondí con una moneda parecida, la misma no, pero parecida. Amooooos, se me van a poner chulos a mí, ja!! Total, que al final quedamos 2-2. Abandonamos el campo y nos vamos a tomar unas cervecitas bien frescas.

Ya en casa, bañito en la piscina y luego ducha. Con el cuerpo ya en frío me percaté de un par de cosas. Mi espinilla tenía dos bultos. Mmmm... a ver... ah, sí, fue este en esta jugada, mmm, q majo él. Y, oh, si estoy andando como un viejito, con la mano en los riñones. De qué es esto? Ah, sí, vale, ese codo incrustado, ya me acuerdo.

Llevaba tiempo sin echar un partidillo, y me gustó. No era lo que esperaba, pero me gustó. Al día siguiente me costó hacer deporte, pero lo hice, esta vez tocaba surf.

lunes, 5 de octubre de 2009

Llegada a la capital

Recién salido de un hotel en Punta Cana y tras hacer las necesarias averiguaciones de horarios, paradas y coste, me dispuse a coger la gua-gua (véase furgonetas y/o autobuses en el idioma patrio) que me llevaría a Higuey, donde tendría que coger la segunda gua-gua para llegar a Santo Domingo.

En el primer caso, se cogía en la carretera que pasaba por delante del hotel, justo delante, así que, allí me ves a las 8.10, "plantao" con mis dos maletas y diciendo que no a todos los taxistas, porque aquí tú no pegas un silbido o pegas un grito tipo "taxi!!!", noooo, aquí todo el mundo te pita, te dice que subas, que a dónde vas, que te lleva, así que yo diciendo frases tipo: "que nooooo, que voy a coger el autobus a Higuey (sí, nada de gua-gua, autobus hijo, autobus). Estando yo en estos menesteres veo aparecer un vehículo motorizado que venía a ser una mezcla entre furgoneta y microbus, que deduzco es el transporte que me llevaría hasta mi primer destino, y así fue. Pues nada, allí que me metí con mis maletas bien a mano y comenzaba la verdadera visión del país. Nada más salirnos de la carretera de los hoteles ya dices: "mmmm, creo que lo del hotel no es la realidad, acabo de meterme en el matrix de RD, mmmmm". Empiezas a ver gente fuera de sus casas, sentados en sillas de plástico, mirando el día pasar y todo lo que lleva con él; ves puestos de pescado, de carne colgada al sol, más seca que seca (comparativa navarra, in memoriam, jaja), con moscas zumbando por todos lados, puestos de plátanos, de cocos, de comida autoctona; ves coches destartalados, motos que no llegas a entender cómo pueden seguir funcionando porque parecen unas tuberías con dos ruedas en los extremos; en definitiva, ves muchas cosas que te van chocando.

Así transcurrió mi primera hora de trayecto por el país. Cuando llegamos a Higuey el conductor me dice que me baje, que es la última parada, y me indica dónde tengo que coger el autobus que va a la capital (despues de que se lo haya preguntado, porque el pobre no tiene ciencia infusa, cosa rara, no??).

Allá marcho. Cruzo un par de calles y descubro el autobus de la "Sichoprola" (esta vez sí que era un autobus). Dejo una maleta en el maletero y me subo la otra. Me siento en la ventana, desde donde puedo ver todo el movimiento de maletas (pura precaución). Antes de salir ponen una peli, no recuerdo cuál, sé que ya la había visto y como estaba traducida al estilo sudamericano como que me dio bastante pereza y pasé un poco. El viaje duró unas 3h.

Al tipo que tenía detrás le dije que si sabía sobre que hora llegaríamos, me dijo que faltaba casi una hora. Con esto que me puse a intentar contactar con mi prima para decirle que me faltaba una hora para llegar. pero como yo seguía con mi móvil español no conseguí dar con ella, así que recurrí a mis padres, para que contactaran con mi prima, vamos, un lío de llamadas internacionales que "pa qué". Total, que a los diez minutos de hablar con el tipo de atrás llegamos a la capital. Ya me ves tú a mi flipando con el percal. Coches, motos y gente dando gritos por todos lados, que si taxi, que si te llevo, que si no sé qué.

Decido apartarme un poco y esperar a que vengan a por mí. La excusa para que los taxistas pasaran un poco de mí era "no, tranquilo, vienen a por mi, he quedado", pero no contaba yo con los rumanos que no tienen nada que hacer mas que hablar con un joven con dos maletas parado en medio de un parque y contarle su vida, robos que ha sufrido y demás penurias. No sabía dónde meterme ni qué hacer para evitar más charlitas, parecía inevitable, o venían a por mí pronto o la chapa iba para rato. De pronto, una lluvia providencial, cual antidisturbios en una "manifa" contra el G-8, disolvió aquella charla, y todo el mundo corrió a refugiarse bajo algún techo. El que yo escogí vino a ser como: para pamplonicas y gente navarrensis, la cosa esa que hay en medio de la plaza del castillo; para los culipardos, la de los jardines de al lado de la Catedral; para el resto de gente... no sé. El caso es que allí nos metimos bastante gente hasta que el grifo se cerró. De pronto me llaman al móvil, es mi prima que quiere saber dónde estoy (gran dilema éste que se me planteaba, ¿dónde estoy?), para resolverlo me dedico a preguntar a la gente, bendita suerte la mía que para uno que sabe dónde estamos nada más colgar intenta ligar conmigo, vamos, que el tipo me metió un par de fichas. "Enga coño, como si no tuviera bastante, que me piro majo".

Tras un par de horas esperando a un taxi que envió mi prima y que nunca me recogió, llegó un amigo de mi prima tras previo aviso de ésta. Meterme en su furgoneta supuso un alivio, ya iba encaminado. Los diez o quince minutos que duró el trayecto estuvimos hablando un poco de todo, entre otros temas, el tráfico, que en está ciudad se rige por una única norma de circulación: la ley del más fuerte o metete por donde puedas y antes que el otro. Yo alucinaba con la forma de conducir, ni intermitentes ni nada, el claxon es el que avisa de todo, de que vas a un lado, de que vas a otro, de que "paso que voy". En este tema estábamos, y el susodicho amigo de mi prima iba comentando: "aquí la gente conduce fatal, hacen lo que les da la gana, son... vamos, fatal", y yo le miraba con cara de "¿en serio que esas palabras están saliendo de tu boca? ¿Tú, kamikaze de la conducción te estas quejando de la gente? Ou dammit!!"

Finalmente llegué a mi destino, y sano y salvo, cosa muy importante. Pasé un día más en la capi, acompañé a mi prima a unos recados, cenamos en un sitio al lado del Mar Caribe y al día siguiente partimos para Las Terrenas, donde resido con ella y su marido.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Periplos y sucesos acontecidos en un hotel de cinco estrellas

Tras mi primera noche en el hotel Grand Oasis Punta Cana y sin cambiar la hora española de mi reloj, por un motivo tan estúpido que me hace pensar que si al hacerlo es como si dejara definitivamente atrás a mi país y a todos los que estáis allí, tanto que aún no he cambiado la hora del reloj (el móvil y lo demás sí, pero el reloj no) cosa que me permite seguir directamente conectado con vosotros, ya que por la hora voy viendo que podría estar haciendo cada uno. Bueno, a lo que íbamos. Pasó la primera noche y amanecí temprano, ya que nos habían citado a los recién llegados para darnos una sesión explicativa, donde lo único que hicieron fue decirnos "si sales fuera del hotel te comerán vivo, te timarán y robarán". Así, aguantando unas charlas que no me importaban para nada y con la mente puesta en el desayuno transcurrieron mis primeros minutos de día en este país.

Cuando por fin nos dejaron en paz me fui corriendo al restaurante de bufé, me iba a poner como el kiko. Huevos revueltos, tortillas, pollo, salchichas, queso, embutidos, yogures, pancakes, tortitas francesas, postres varios, fruta ("no te pares en esta sección, no te interesa, de hecho, qué hace esto aquí cuando hay tanto para engordar" pensé),jugo de chinola, de naranja, de piña, café, todo esto aderezado con música merengue, salsa, etc. Muchos pensaréis "oh, Gonzalo, ya puedo verte servilleta en el pecho, y 18 platos a tu alrededor", pues no majos, no, eso lo pensé yo, pero como ya comenté, iba solo, y para mi eso es una percha, un tostón, además, un tipo joven (apuesto, con buen porte, jeje) y solo da mucho que pensar en un sitio como este, donde todo son parejitas o grupetes. Pues ahí me teníais, todo recatado y con el estomago medio cerrado (sí, sólo medio, porque un plato considerable me metí) en medio de un restaurante lleno de gente.

En esto que vi a algunas de las auxiliares de vuelo, y pensé "porqué no intentar hablar con ellas, van en grupo, por lo tanto no podrán pensar que un tipo solo va a meter fichas a machete a todas, así que, qué más da". Acabé mi desayuno, me puse el bañador, cogí un libro y a la playa. Mira tú por donde, las azafatas, pues me puse cerca. "Perdonad, ¿hay alguien aquí?""No tranquilo, tú ponte". Primer contacto, no hay hostilidad, continuemos. Poco a poco, una frase suelta aquí, y con un poco de geta empecé a hablar con ellas, aunque volví a comer solo (jo, que coñazo es eso). Por la tarde, buscando la misma butaca de la mañana una de las chicas me saluda (tipo peli, chica guapa saluda al looser, éste sonríe, saluda y de repente, justo detrás de él aparece el mazas guaperas, y todo el mundo se ríe de él, ya sabéis), pues claro, yo no quería ser el looser de la peli, así que cojo y digo ¿Yo?, y me dice "Sí, tú eres el chico de esta mañana, ¿no? Pues que como estas sólo que te vengas a cenar con nosotras, hemos quedado a las 20.00 en tal sitio" "Allí estaré". Bien, al final no iba a ser una percha total.

Me duché, ay va!! si he cogido colorcillo...mmmmm, camisa blanca. Me presenté, yo solo había conocido a cuatro cinco, ahora eran 9. La cena empezó con unas copas y riéndonos de unos alemanes en un karaoke. Pasamos al restaurante. Risas, historias de sucesos algo raros, de familias, de moda, más risas, miedo. Nos echan y volvemos a las copas. Allí recibí unas clases de aviación, de su historia, de distintos tipos de aviones, de accidentes, del por qué de muchas cosas en los aviones, de aventuras, de historietas. Buenas noches. En España mucha gente comienza su día, entre ellos mi padre.

El día siguiente volví a pasarlo con ellas, desayuno, comida, playa, etc. Hablamos, resulta que una de ellas conoce a familiares mios. Hora de despedirse, ellas vuelven a España. Alguna foto y muchos consejos. Realmente ellas hicieron que esos días en el hotel merecieran la pena. Esa noche volví a cenar solo.

Me quedaban dos días. Pasaron, no hubo nada interesante, salvo que mi piel estaba quemada. ¿Cómo pasó si yo sólo busqué la sombra? No lo sé. Volví a las comidas sólo, acompañado únicamente por una revista de cine que amablemente me regaló el único hombre que había entre las auxiliares. Mi última noche hablé con mis vecinos de habitación, una pareja de vascos muy majos. Me despedí de ellos. Cerré maletas y me metí en la cama pensando la aventura que me supondría ir hasta Santo Domingo al día siguiente, donde me esperaban mi prima y su marido.

martes, 22 de septiembre de 2009

El viaje

Como ya dije, hoy comentaré un poco el viaje que hice a la República Dominicana. Sí, sólo el viaje, desde que salgo de mi casa hasta que llego al hotel, más o menos.

Con un par de maletas, una de las típicas de rueditas y la otra, el macuto del Ejercito de Tierra, como equipaje de mano, salí a las 10.10 con mis padres para la estación de tren. Allí consejos de última hora y mi madre aguantando como una campeona, porque sabe que no me gusta nada verle triste cuando me voy (hay antecedentes en cada viaje que hacía a Pamplona durante 4 años). Pero esta vez fue mucho más fácil, era como si me fuera a Madrid un fin de semana, no me daba la sensación de que no volvería, en principio, a estar con ellos hasta dentro de mucho tiempo. Me despedí de ellos. Abrazos, besos y gestos y miradas mientras me alejaba en las escaleras mecánicas.

Llegó el tren, subí y contemplé por la ventanilla como iba dejando las tierras de La Mancha hasta que llegué a Atocha, Madrid. Allí me esperaban un par de personajes que mucho "somos de la capi" pero no tenían ni idea de por dónde llegan los trenes, así que más bien les esperé yo cosa de media hora hasta que nos encontramos. Eran Nico S. y Lucía G. (Luci Liú), que amablemente decidieron acompañarme hasta el aeropuerto. En el trayecto hablamos, nos reímos e hicimos chorradas, pero fue llegar al aeropuerto y ya no eran chorradas, eran auténticas estupideces como gritar: "Bueno, que nos vamos al Caribe, eh?" o cosas de ese estilo, verdad Nico?

Como llegamos con mucho tiempo hasta que saliera mi vuelo fuimos directamente a dejar resuleto lo del embarque y la maleta, así que le pusimos el fihl ese de envolver bocadillos y la metimos en la cinta esa que piensas "Fijo que soy el único pringao al que se la pierden" y nos fuimos a tomar el aire, que a mi no me llegaba el suficiente, los nervios empezaban a hacer estragos. Para movernos por Barajas Nico decidió coger un portamaletas para llevar a Lucía, quien llevaba mi macuto encima. Brillante idea, así nos convertiamos en uno más de los persons que andan por Barajas.

Cuando llegó la hora de despedirnos y de pasar el control, otro numerito, ya que se pusieron a gritar "La droga, ¿la has escondido bien?", claro, el policía me mira y me dice "Con amigos así, ¿quién quiere enemigos?, Hala majo, bájate el pantalón" (que noooooooo, q eso último no lo dijo, pero lo llega hacer y mato a ese par de "amigos"). Luego me llamaron para ver qué tal, majos ellos, jeje.

Antes del embarque última llamada de mis padres y directo al avión. Tenía ventanilla, así que me fuí a mi sitio y a viajar, cosa que no tuvo nada de extraordinario salvo que me tire casi 8 horas sentado y la persecución que hicimos al Sol.

Una vez que aterrizamos y salí del avión el calor y la humedad me recibieron efusivamente, demasiado para mi gusto. Mis manos comenzaron a sudar como jamás lo habían hecho, tanto que pensé que me había mojado con algo. Me miré el pantalón, seco, mire al cielo, nada, no llovía, entonces realmente era sudor. Así, con esta sensación y mirandome las manos me fuí a por las maletas, donde pasó y pasó el tiempo, tanto que pensé "Ves, el único pringao", pero no, finalmente apareció y me pude marchar al hotel, en un bus, con el resto de la gente. En el trayecto me senté con un chaval de unos veintipocos, que me contó que el venía sólo, que a estos sitios hay que venir así ("madre", pensé).

Una vez en la recepción del hotel esperé el último a que me asignaran una habitación, fue la 6103, al lado de la de una pareja de chavales vascos, muy majos. Me fui allí, con el aire acondicionado a tope deshice las maletas, me fuí a cenar sólo (eso ya era una percha total). Más tarde me dirigí a la playa , me quedé sentado sobre la arena blanca mirando en dirección a donde yo pensaba que podría estar España y os dí las buenas noches, aunque práctimente estuviera amaneciendo por allí.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Primeras impresiones

No me gustan las despedidas, soy muy sentimental y me llegan muy adentro. El día 12 fue una despedida continua. Primero mis padres, no fue nada fácil. En el AVE hacia Madrid muchos pensamientos y agobio. En Atocha me esperaban dos grandes amigos que hicieron que mis últimas horas antes de volar fueran distendidas. Me acompañaron a Barajas donde los carritos portamaletas fueron los grandes protagonistas. Finalmente, otra despedida. Control, zona internacional, llamada de mis padres, más despedida.
Ya en el avión no había marcha atrás. Luego lo típico, motores, mirar por la ventanilla, etc. Lo que más me llamó la atención fue la persecución que hicimos al Sol. Yo miraba el reloj, pasaban las horas y era de día. Pensaba: "En España ya es de noche y yo con este sol de 4 de la tarde".
Aterrizamos en Punta Cana, 19.00 hora local, 01.00 hora española. Al salir del avión me reciben con dos bofetadas, una de calor y otra de humedad. Pensé que si iba a ser siempre así no aguantaría ni dos días.
Lo malo para mi fue ir a un hotel de 5 estrellas yo solo. Fue una percha, un tostón. A mi eso no me mola, pero gracias a Dios, la tripulación de auxiliares del vuelo con el que vine, que se alojaban en el mismo hotel que yo, me acogieron y adoptaron. Eso solo duró 2 de los 4 días que estuve en Punta Cana, pero me lo pasé muy bien gracias a ellas. Los otros 2 días fueron de más cuelgue, pero pasaron.
La aventura comenzó en el momento de abandonar el hotel. Ahí me dí cuenta realmente en qué país estaba. Pasé por distintos pueblecitos, cogí un par de buses (guaguas en argot dominicano) y finalmente llegué a la capital. Flipé. No, no, eso no era la capital, eso era un poblado de gitanos. Con dos maletas, cara de "acojonao" y blanco era la presa fácil.
Ahora ya estoy en casa, y la cosa empezará a cambiar, porque no lo olvidemos, yo he venido a trabajar.
PD: Algún día comentaré más detalladamente todo lo que me ha pasado esta primera semana.

jueves, 10 de septiembre de 2009

The wave

Hacía mucho que lo oía. Era un rumor que se iba acercando. Al principio era casi imperceptible, pero hoy ya no es así. Hoy ese rumor ya es estruendo que me indica que la ola ya está aquí. Y he decidido coger una tabla y surfearla (ojalá y un tal Kelly Slater me hubiera dado unas lecciones). Esta ola me lleva hasta el otro lado del charco, y allí pasaré un tiempo.

Como muchos sabéis, si Dios quiere, comienzo una nueva etapa en la República Dominicana. Me marcho tras demasiado tiempo estancado. Es una oportunidad que me ha surgido y he decidido aprovecharla. Allí pretendo adentrarme en el mundo del diseño, principalmente, pero como es bien sabido, las cosas nunca salen como uno quiere, asi que sólo me queda esperar lo que venga e intentar "surfear" lo mejor que pueda.

Espero que esto sirva para que todos los que quieran (familia, amigos, conocidos, el que sea) puedan tener noticias de mi, aparte de las que pueda ir transmitiendo individualmente.

Con el billete amarrado y con esta entrada considero que esto ha empezado, y espero que todos me acompañéis un poquito.