jueves, 26 de noviembre de 2009

Una vuelta dura

Ha pasado ya casi dos meses desde que estoy en España. Lo primero que quiero hacer es pedir disculpas, porque llevo sin escribir la tira de tiempo, pero ha sido por causas justificadas.

Una es que en casa no tengo Internet, y la otra es que tengo trabajo (gracias a Dios) y no tengo tiempo pa ná. He vuelto a llevar una vida "europea", con horario, madrugones, trasnochar, viajar, metro, cercanías, buses...(sí, voy a crear un grupo en facebook de "yo también me paso la mitad de mi vida en transporte público") Es pesado, pero reconozco que me gusta. Me gusta estar en una ciudad grande, y tener que hacer malabarismos para poder tener un poco de tiempo libre. Me gusta vivir en Madrid, porque te ofrece muchas cosas, y sobre todo, que hay mucha gente conocida viviendo aquí, y por fin puedo quedar con ellos.

Con esto no digo que la vida que llevaba en República Dominicana no me gustara. Eso sería estúpido, porque a todos nos gusta el clima cálido, y más ahora, cuando este frío se nos cuela hasta los huesos, nos gustan las playitas, el ron, jeje... Y de echo, lo añoro. Echo de menos al checheno, sus chorradas, partirme la caja mientras montábamos "El Callejón". También me encantaría poder ir a surfear, no tener los pinreles congelados todo el día, me ponga el calzado que me ponga, pero bueno, la vida es así, y ahora toca estar aquí, aunque no sé por cuánto tiempo.

Ahora llegan las Navidades y es tiempo de desestres, aunque con tanto viajecito p´aquí y p´allá no sé yo cómo voy a acabar. A todos, Felices Fiestas.


http://www.youtube.com/watch?v=_T_H0DJ9-t0
Os dejo este enlace con la canción de Teh killers para las Navidades de este año

martes, 17 de noviembre de 2009

No es un adiós, es un hasta luego

En primer plano Patrick con mis gafas. Allá, Armando. El menda haciendo la foto. Eramos El Callejón.

El texto que voy a poner a continuación es lo último que escribí para El Callejón, el periódico para el que estuve trabajando en República Dominicana (ah, sí, por si alguno no se había enterado, he vuelto a España. Llegué el día 11). Puede sonar ñoño, bujarril o cursi, pero no, no es así. Es sin más, una despedida. Aquí dejo el texto.


Muy a mi pesar dejo el sitio que llevo ocupando dos meses. Muchos no me conocen ni lo harán. Otros sí, y bastante, y me alegro.

Llegué a Las Terrenas para iniciar una aventura que esperé que fuera muchos más larga, pero por diversas causas se ha tenido que acortar. Aún así, en este tiempo que desempeñado mi trabajo en El Callejón he podido conocer muchas cosas de este país, de este pueblo, de sus costumbres y sobre todo a su gente.
El hacer mi trabajo aquí, que ha consistido en redactar artículos o noticias de interés para los terreneros y hacer la encuesta de la primera página de éste periódico, he podido ponerme más en contacto con la gente y conocer la realidad más cercana.

Al principio me impactaron mucho las diferencias que existen respecto a mi país. Me chocaron muchas cosas. Algunas me preocuparon, otras me dejaron intranquilo. Poco a poco vas comprendiendo la forma de vivir de aquí y empiezas a entender el porqué de muchas cosas, pero otras no tienen sentido, y notas la necesidad de hacer algo. Buscas remediarlo, mejorarlo, pero eso supone ir descubriendo una cadena de cosas que están mal y que habría que solucionar antes. Los problemas pequeños requieren una solución de otro mayor y así sucesivamente. Las soluciones deben partir de arriba, de los síndicos y mandatarios, pero deben transmitirlas al resto del pueblo, y deben procurar que se hagan efectivas.

Pese a esto, también me llevo cosas muy gratas de aquí. La alegría de la gente, los paisajes del país, sus playas, sus comidas, sus bailes, la oportunidad de conocer otro país, otra cultura, y demás cosas, que para muchos pueden resultar tonterías, como el calor y el disfrutar de la playa en invierno...

Doy las gracias por este tiempo aquí, por la gente que he conocido, por lo que he aprendido y por los que me han enseñado, por los que me han ayudado con lo que sea, por el trabajo que he hecho y me ha enriquecido mucho. Gracias a todos, a los que me han conocido y a los que no. Ya sé dónde está este maravilloso pueblo y no creo que pueda olvidarme, y tendré que venir de vez en cuando. Para cuando esto se haga público ya llevaré unos días lejos, en mi país, empezando una nueva etapa, pero llevando conmigo todo lo que he ganado en Las Terrenas.

Gonzalo Ucha "Pipita"

Vale, después de leer el texto sí que puede quedar un poco raro, pero hay que entender que se iba a publicar y lo iban a leer los lugareños. Había que ponerlo todo muy mono, aunque no digo que muchas cosas que pongo no sean verdad. Sí lo son, aunque con matices.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Surf at RD

Aquí una de las mejores vistas que hay de este surfista, jeje.


Hace mucho tiempo que no escribía aquí. Por distintas razones y excusas que uno encuentra no escribía, y me sentía mal. Me sentía mal por vosotros y por mí, porque ni yo contaba ni vosotros sabíais. Así que, casi un mes después de mi última entrada quiero poner algunas letras.

Desde que llegué he ido unas 6 veces a hacer surf. Sí, ese deporte tan molón y que queda muy bien decir que haces surf porque mola ese rollo hippie-comeflores y más si eres de Sanse, jeje. Pues eso, que me lancé a probar esto que me llamaba tanto la atención como el snowboard.
Mis incursiones han sido todas menos una en Playa Bonita, que tiene unas olas perfectas para empezar. Con un longboard 7´2 me metí a ver si pillaba una ola y a ver si conseguía levantarme, cosa que no resultó difícil, por lo menos para mí (claro, con estas espaldas que tengo, jeje). Lo que más cuesta al principio con una tabla tan grande, es entrar al mar, porque no se puede hacer el patito (cuando te hundes con la tabla y pasas por debajo de la ola), así que mantienes una pelea por pasar la barrera de las olas. Yo cuando llegué me quedé reventao, tanto que necesité unos minutos para recomponerme ahí sentao en la tabla, como hacen en las pelis y reportajes y que queda muy cool, jajaja.

Total, que pillé mi primera ola y me levanté. Fue un subidón. Dices "coño, como mola esto" y es una sensación increíble. Pero eso es sólo el principio. Luego vienen cosas mejores. Fui otros días a mi bola, sin clases e intentando hacer las cosas que veía. Así, un día consigo hacer un giro, otro día logro correrme la ola y otro me marco dos giros en la misma ola.

Desde el sábado pasado ha llegado una corriente marina que ha traído muy buenas olas. Así que un día, hablando con Patrick, mi compañero el chileno, me dice que si voy con él a Cosón, que es la playa pro de la zona. A mí, en el momento, se me pusieron un poco de corbatilla, y le dije que viniera un día conmigo a la Bonita para que viera cómo iba y ver si podría intentarlo en Cosón (a todo esto, yo llevaba 4 veces o así que había ido a surfear, no más).

Aceptó la propuesta y quedamos el jueves para ir a la Bonita. Allí ya se empezaba a notar la corriente que traería grandes olas a la zona. Estuvimos un par de horas donde mejoré mi forma de remar (siempre con la cabeza muy levantada), a esperar el momento adecuado y a no anticiparme a "pararme" en la tabla. Así, con esta preparación de Patrick yo dije que iba a Cosón.
El domingo fuimos para allá, pero los otros principiantes con los que iba se achantaron y como yo no llevaba leash (la "cuerda" que enganchas al tobillo y a la tabla para que no se vaya a Cuenca con las olas) pues tampoco me metí. Pero al día siguiente fui yo sólo como rookie, pero con Patrick a mi lado.

Las olas eran grandes y con mucha fuerza, tanto que para pasar la barrera de olas lo tuve que hacer nadando arrastrando la tabla, porque si no era imposible. Me llevé más de un revolcón, pero logré llegar a la zona de "voy a pillar una ola que lo voy a flipar". Me tomé mis minutos para descansar y Patrick me daba indicaciones para que cuando pudiera pillara una ola de verdad. Así hice. Esperé.

De pronto la vi. Era esa. Tenía que cogerla. Giré sentado sobre la tabla. Me tumbé de espaldas a ella. Empecé a remar con fuerzas. Noté que ya me llevaba. Tranquilo, levántate. Salto, pie derecho delante. La ola me lleva rápido pero se me une con otra, pequeño botecito, pero hago un giro a la derecha y pillo la nueva ola que me coge a gran velocidad y me la corro hasta la orilla a toda leche. Es una sensación increíble. No se puede describir bien, pero cuando pillas una ola de verdad por primera vez, es... buff, un cúmulo de cosas. Viento en la cara, la ola que te lleva, el equilibrio, adrenalina...todo.

Para mi fue algo grande y que me dejó con una sonrisa en la boca para todo el día, que hoy ha seguido, y más con el mensaje de apoyo de Patrick: "Graaande pipita!!!". Gracias. Espero seguir con este deporte que me ha enganchado muuucho.